
En la oración personal hablamos con Dios, en la oración tambien permitimos que Dios nos hable a través de su Palabra y su Espíritu. Nunca antes ha habido tanta necesidad de redescubrir el arte de la oración. Si no tenemos cuidado, las muchas distracciones de este mundo va a ahogar la voz silenciosa de Dios en nuestros corazones y nos haremos insensibles a nuestras necesidades espirituales. Tenemos que encontrar un lugar tranquilo para estar con Dios y escuchar su palabra. En la quietud y la soledad es donde Dios habla a nuestro corazón y nos llena de la presencia refrescante de su Espíritu.
Vaciando versus Llenando la mente
¿Qué queremos decir con la oración? ¿Existe tal cosa como la meditación cristiana? ¿No es la meditación anti-cristiana? La meditación oriental es un intento de vaciar la mente. La oracion cristiana es un intento de llenar la mente. En lugar de vaciar la mente, llénalo con la palabra de Dios. No debemos de olvidar una parte vital de nuestra herencia judeo-cristiana simplemente porque otras tradiciones utilizan una forma de meditación. La oración cristiana tiene sus raíces en la tradición hebrea de la Biblia. Existen numerosas referencias bíblicas a clase de meditación:
Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. (Josué 1:8)
Sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. (Salmos 1:2)
En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas. (Salmos 119:15)
Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos elevo mis manos; ¡quiero meditar en tus decretos! (Salmos 119:48)
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. (Salmos 119:97)
En toda la noche no pego los ojos, para meditar en tu promesa. (Salmos 119:148)
Traigo a la memoria los tiempos de antaño: medito en todas tus proezas, considero las obras de tus manos. (Salmos 143:5)
¿En qué manera tu meditas con Dios?


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